Lo que hay que saber para poder vivir feliz

13 de Mayo de 2018

La semana pasada les contaba mi experiencia en mi último viaje y cómo éste afectó mi salud intestinal; hoy me siento un poco mejor, pero todavía hay mucho por hacer. Investigando más sobre el tema, me parece importante compartir esta información derivada de investigaciones en las grandes universidades más prestigiadas del mundo.

¿Por qué se insiste en evitar los alimentos procesados? Algunos conservadores en productos y alimentos procesados ocasionan un debilitamiento de la barrera mucosa. Andrew Gewirtz, microbiólogo de la Universidad de Georgia, y sus colegas han descubierto que los emulsionantes habituales, como el polisorbato 80 y la carboximetilcelulosa (que a menudo se encuentran en productos como la mayonesa y el helado) estimulan la erosión de la barrera mucosa en los ratones. Al parecer, también ocasionan que los microbios de los ratones produzcan proteínas que inflaman el intestino, aumentando la tendencia del animal a padecer obesidad y diabetes. Leo esto y no dejo de sorprenderme.

Hay más en lo que parece que nos da la felicidad los domingos o en las fiestas infantiles, los edulcorantes artificales y aglutinantes que están en la mayoría de los productos que ofrecemos a nuestros niños.

Christine McDonald, científica de la Clínica Cleveland, descubrió que la maltodextrina, al parecer adelgaza la barrera mucosa en los ratones y alimenta la cepa de la E. coli, relacionada con la enfermedad de Crohn, un padecimiento inflamatorio intestinal. McDonald descubrió que los microbiomas de los pacientes con Crohn han mejorado su capacidad de descomponer la maltodextrina, en comparación con las personas que no padecen la enfermedad, sugiriendo que los gérmenes que potencialmente podrían ocasionar este padecimiento se benefician de la maltodextrina.

Vale la pena destacar que la prevalencia de la enfermedad inflamatoria intestinal ha aumentado de forma drástica en las últimas décadas. Hago un alto y pienso en las miles de veces que, cuando se toca el tema entre las mamás, la negación es lo que florece.

Y esto no para los endulzantes artificiales, como la sucralosa y la sacarina que consumimos en refrescos dietéticos y botanas “sin azúcar”, con la esperanza de reducir las calorías y que se venden como la esperanza para los diabéticos, éstos también están en la lista negra. Nuestro cuerpo no puede digerir la mayoría de estas sustancias, que están hechas para pasar directamente, pero resulta que los microbios que habitan en el colon pueden metabolizar estos endulzantes en nuestro perjuicio. Los científicos del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel han descubierto que en los ratones la sacarina ocasiona intolerancia a la glucosa, un marcador de diabetes inminente y una enfermedad que muy probablemente quienes consumen estos endulzantes buscan evitar. Cuando los científicos trasplantaron microbios de los ratones alimentados con sacarina a los ratones que no habían consumido ese endulzante, los animales receptores también desarrollaron intolerancia a la glucosa, sugiriendo que el microbioma que había sido corrompido por el endulzante era la causa de los problemas y no el endulzante en sí.

Es necesario leer sobre esto y entender el momento, a nivel mundial, que estamos viviendo en el tema de la alimentación, éstas son herramientas que necesitamos tener y DEBEMOS compartir.

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