Cultura alimentaria La mamá de Rocco Cynthia Robleswelch Cultura alimentaria

Por segundo año, realizamos un maratón de talleres de cultura alimentaria transversalmente con diferentes disciplinas, como la lectura, yoga, meditación, huerto, reciclaje y cultura de la legalidad, entre otras, todo esto dentro de la Feria Internacional del Libro de Monterrey, donde atendimos a más de tres mil niños y sus maestros o familias, lo que me vuelve a confirmar que nos hace falta mucho, pero que estamos ávidos de que la cultura y educación alimentaria se implemente en nuestro país.

“No sé qué hacer”, escucho esta frase muchas veces en la semana; mujeres y hombres en crisis, con el famoso tema de “no tengo tiempo”, y además, “mi niño no quiere nada”, pero no hay de otra, tenemos que priorizar, para lo que requerimos tiempo para cocinar y alimentarnos como se debe.

No hay una fórmula secreta, porque cada familia es diferente, además, nuestros entornos están plagados de tentaciones que enferman, estamos en una situación de mucha desventaja.

Y esto va más allá de que el gobierno nos ponga panorámicos y anuncios sobre lo mal que nos hacen las hamburguesas y la comida chatarra, necesitamos que nos digan qué podemos hacer, cómo podemos revertirlo y eso sólo sucederá si hay voluntad y ganas de cambiar.

Los padres somos los pilares en casa y los que decidimos, los que buscamos lo mejor para ellos y muchas veces vamos con la corriente y sin conciencia y compromiso, sólo dejándonos llevar y haciendo cosas mecánicamente, y luego escucho padres diciendo: “Es que a mí me dijeron…Yo pensaba que… Lo vi en la tele”…

Pero señores, si quieren tomarlo como un jalón de orejas, pues tómenlo, no podemos pecar de inocencia en estos tiempos, hay que ir más allá, y la salud de nuestros hijos sí es nuestra responsabilidad y sí tenemos que hacer algo y es reaprender y tomarlo con la seriedad que esto merece.

Recuerdo que mi abuela me dijo: “En la vida siempre, cada día, si tú estás lista, se aprende algo”.

Y estamos desganados de aprender, arriba corazones, necesitamos ponernos pa’ eso, (como dicen mis cubanos) y responsabilizarnos, darnos tiempo para lo que realmente es prioritario, lee, investiga, razona, cultívate y experimenta.

Mi propuesta es: Convierte tu casa en un laboratorio sensorial, involucra a tus hijos en la cocina, dales la oportunidad de descubrir la esencia, pero alto, primero tienes que entender que lo tienes que hacer con ellos, juntos en familia.

Reparte responsabilidades en casa a la hora de cocinar, no delegues, ¡éntrale con ganas!, conoce, prueba cosas nuevas y busca tiempo para ir a conocer alimentos distintos e integra a tu familia.

Éste es un buen ejercicio y el principio de una nueva aventura que seguramente podrá cambiarles la vida, sólo necesitas disposición.

Y si diriges una empresa o escuela, nuestros programas y talleres los estamos llevando ya a estos lugares, apoyando a ambas con el ausentismo y a mejorar la calidad de vida de estudiantes, colaboradores y empleados.

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